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Donald Trump volvió a las andadas de la guerra por Truth Social. Tras el nuevo cruce de fuego del fin de semana entre Washington y Teherán —el primero en un mes—, el presidente publicó un vídeo que muestra, con toda la espectacularidad del caso, la isla petrolera iraní de Kharg estallando en llamas. “¡Va a quedar hecha pedazos!”, escribió.

Hay un detalle que cambia la lectura de todo esto: el vídeo está generado por inteligencia artificial. Ni CENTCOM ni ningún medio independiente ha confirmado un ataque real contra Kharg. El golpe efectivamente confirmado ese fin de semana —una “acción limitada y precisa” contra fuerzas iraníes que intentaban minar el Estrecho de Ormuz— se produjo en la isla de Larak, no en Kharg. Kharg no es un objetivo cualquiera: por ahí sale cerca del 90% del crudo que exporta Irán, 1,5 millones de barriles diarios.

En clave regional, la distinción entre el ataque real y la amenaza sintética no es un matiz menor: Trump está usando la IA como arma de presión psicológica, y funciona igual de bien tanto si el bombardeo llega como si no. Mientras tanto, la Marina estadounidense sigue escoltando decenas de buques cargados de petróleo por el estrecho —la señal de que, real o no, en Washington se toman en serio el riesgo de que se cierre.

Nota: el vídeo que acompaña esta noticia fue generado con inteligencia artificial y compartido por Trump en Truth Social. No es imagen real del ataque.

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