Cada 14 de septiembre, las calles de Guatemala se llenan de antorchas, tambores y estudiantes marchando por la independencia. Pero también, año tras año, se llenan de otra cosa: bolsas de agua reventadas, algunas incluso congeladas, lanzadas contra los propios participantes. Este 2026, las autoridades decidieron que la fiesta patria no puede seguir dejando ese reguero.
El Ministerio de Educación notificó mediante una circular, con fecha del 2 de septiembre, que queda prohibido el «desperdicio de agua para agredir a compañeros o ciudadanos durante los recorridos» de antorchas. En la práctica, se acabó eso de ir armado con bolsitas de agua para tirárselas a quien pase corriendo con su antorcha. El gobernador departamental Mauricio Benard fue directo al explicar el porqué del cambio: hubo ataques con bolsas congeladas que terminaron hiriendo a gente.
La cosa no se queda solo en la prohibición. El Ministerio de Gobernación, por su parte, lanzó la campaña «Antorchas Seguras» y ya calificó como vandalismo el lanzamiento de bolsas de agua y hielo durante los recorridos. Los números explican la urgencia: en 2025, esta costumbre dejó más de 700 toneladas de basura solo en la capital, y se contabilizaron unas 38 emergencias vinculadas directamente a estos incidentes durante las antorchas.
Las nuevas reglas no se limitan al agua. Los centros educativos que organicen recorridos deberán contar con supervisión docente durante todo el trayecto, botiquín de primeros auxilios, autorización escrita de los padres, transporte seguro que cumpla con la normativa, y un registro de estudiantes, maestros y rutas mediante código QR. Se prohíbe además que los propios estudiantes manipulen material combustible, y las actividades quedan limitadas a un horario fijo: de 6:00 a.m. a 6:00 p.m. el 14 de septiembre.
La circular no detalla sanciones específicas para quien incumpla, pero sí deja claro que la responsabilidad recae sobre directores departamentales, supervisores educativos y autoridades de cada centro escolar.
Detrás de todo esto hay una preocupación que va más allá de la limpieza: la campaña oficial se apoya en cuatro ejes —prevención de la violencia, cultura de paz, uso responsable del agua y sensibilización ambiental— en un intento por recuperar una celebración que en los últimos años se había ganado fama de terminar en incidentes antes que en civismo.
Se acercan los 205 años de independencia y, por primera vez en mucho tiempo, la consigna oficial no es solo «enciende tu antorcha», sino también «y no le tires agua a nadie».