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Cuba vive un momento de profunda incertidumbre económica y política tras el colapso del régimen de Nicolás Maduro en Venezuela, lo que cortó de raíz el flujo de petróleo y financiación que Caracas había suministrado durante décadas y que era clave para sostener la economía cubana bajo sanciones, funcionando como un salvavidas energético y financiero.

Este domingo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una fuerte advertencia al gobierno de La Habana, asegurando que ya no recibirá más petróleo ni dinero de Venezuela y urgió a Cuba a “llegar a un acuerdo” con Washington antes de que sea demasiado tarde. En su mensaje en la red social Truth Social, Trump afirmó que la isla dependió por años de esos recursos a cambio de “servicios de seguridad” para los líderes venezolanos, pero que esa relación terminó tras la captura de Maduro.

La dependencia histórica de Cuba respecto al crudo venezolano dejó al país con severos cortes de energía, escasez de combustible y dificultades para importar bienes esenciales, incluso antes de la actual crisis. La interrupción del petróleo exacerba una ya frágil situación económica que ha generado apagones frecuentes y una caída del turismo y de la producción nacional.

El Gobierno cubano ha rechazado las advertencias, defendiendo su derecho a comerciar libremente, pero la pérdida del apoyo venezolano y la presión estadounidense han encendido temores sobre un posible agravamiento de la crisis interna y sobre cómo La Habana podrá sostener su economía sin sus históricas fuentes de respaldo.

 

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