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En varias cárceles venezolanas, decenas de presos políticos se enteraron una semana después de que el presidente Nicolás Maduro fuera capturado en una operación militar estadounidense que marcó el fin de su mandato, según informes basados en testimonios de familiares y organizaciones de derechos humanos.

Reclusos en centros como El Rodeo I, completamente aislados sin acceso a radios, teléfonos o medios de comunicación, vivieron los días más convulsos en décadas creyendo que “todo seguía igual”. Fue hasta que sus familias llegaron el fin de semana pasado, durante las visitas semanales, que les explicaron lo sucedido: la caída de Maduro, la detención en Estados Unidos y la asunción de Delcy Rodríguez como presidenta interina.

El contraste entre la realidad en las calles y la ausencia de información en las celdas refleja el aislamiento total en que permanecen muchos presos políticos en Venezuela. Familias describen el impacto emocional de comunicarles noticias clave después de días de incertidumbre, mientras ONG y grupos por los derechos humanos reportan que, pese al anuncio de excarcelaciones, solo un número limitado de detenidos ha sido liberado hasta ahora.

La situación pone de manifiesto la profunda crisis institucional y la dificultad de acceso a la información en el sistema penitenciario venezolano, incluso en medio de cambios políticos de alto impacto.

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