En un movimiento decisivo para restaurar el orden en el sistema penitenciario guatemalteco, la Fuerza Élite de la Dirección General del Sistema Penitenciario (DGSP) irrumpió este lunes 2 de febrero de 2026 en la cárcel de Fraijanes II, ubicada en el municipio de Fraijanes, Guatemala. El operativo, iniciado a primera hora de la mañana, busca retomar el control total del centro de detención, realizar un conteo exhaustivo de los privados de libertad y ejecutar una requisa minuciosa en las celdas para extraer ilícitos como armas, drogas y objetos prohibidos.
La intervención cuenta con el respaldo de las Fuerzas Especiales de la Policía Nacional Civil (PNC), quienes apoyan en las revisiones internas, mientras que el Ejército de Guatemala mantiene un control perimetral para prevenir fugas o interferencias externas. Agentes equipados con cascos, escudos y chalecos antibalas ingresaron al penal, asegurando un despliegue coordinado bajo la supervisión del Ministerio de Gobernación (Mingob).
Este operativo forma parte de una estrategia gubernamental más amplia para recuperar la gobernabilidad en prisiones dominadas por estructuras criminales de alto riesgo, como la Mara 18 (Barrio 18) y la Mara Salvatrucha (MS-13). Surge en respuesta a la inestabilidad acumulada desde 2025, cuando disturbios en agosto desencadenaron amotinamientos en Fraijanes II y otros centros. En octubre de ese año, 20 miembros del Barrio 18 se fugaron del penal, revelando fallas de seguridad y posibles actos de corrupción interna; hasta la fecha, solo ocho han sido recapturados tras más de un centenar de allanamientos. Además, la quema de la cárcel Renovación I en Escuintla y ataques que resultaron en la muerte de 11 agentes de la PNC intensificaron la crisis, llevando a la renuncia del entonces ministro de Gobernación y a la intervención de Estados Unidos, que designó al Barrio 18 como organización terrorista y proporcionó apoyo logístico.
La operación actual, similar a una realizada hace tres días en el Sector 11 del Preventivo para Hombres en la zona 18 bajo estado de sitio, responde a inteligencia sobre posibles nuevas amenazas, intentos de reorganización pandillera y riesgos de fuga. Hasta el momento, el procedimiento se desarrolla sin incidentes reportados, pero representa un paso crucial en la lucha contra el crimen organizado que ha permeado el sistema carcelario. Expertos destacan que estas acciones no solo buscan erradicar ilícitos, sino también desmantelar redes internas que facilitan extorsiones y operaciones delictivas desde las prisiones, promoviendo un entorno más seguro para la sociedad guatemalteca. (987 caracteres)
