El Banco de Guatemala reportó esta semana un tipo de cambio de referencia de Q7.663 por dólar, con el quetzal manteniéndose apreciado frente a la divisa estadounidense a lo largo de 2026. El dato no es menor para cualquiera que llene el tanque: cada quetzal que se mueve por encima o por debajo de Q7.80 traslada, según cálculos del sector, cerca de Q0.40 por galón en el precio final de la gasolina.
Lo que nadie dice es que esa apreciación tiene un origen incómodo para cualquier relato oficialista: depende en buena parte de las remesas, que baten récord mes tras mes porque cientos de miles de guatemaltecos siguen migrando y enviando dinero a casa, no porque la economía interna esté generando ese flujo de dólares.
El resultado práctico: mientras el precio internacional del crudo sube por la guerra de Irán, el quetzal fuerte amortigua parte del golpe en el surtidor guatemalteco. Es un respiro real, pero prestado —y depende de decisiones que se toman en Washington y Teherán, no en Ciudad de Guatemala.