Síguenos en redes

Las negociaciones para concretar el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur —que incluye a Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay y Bolivia— volvieron a estancarse esta semana debido a la fuerte oposición de Francia y parte de sus aliados dentro de la UE. Aunque el pacto había estado cerca de firmarse y contaba con salvaguardas propuestas para proteger a los agricultores europeos, París presionó para que se postergara la votación prevista en diciembre por considerar que las medidas eran insuficientes para resguardar a su sector agrícola.

El gobierno francés argumenta que el tratado abriría demasiado el mercado a importaciones de productos como carne, soja y azúcar sudamericanos, que se producen bajo estándares ambientales y sanitarios menos exigentes que los de la UE, lo que pondría en desventaja a los agricultores franceses y europeos. París exigía cláusulas de reciprocidad más estrictas, estándares ambientales equivalentes y mecanismos de suspensión de aranceles si se detecta competencia desleal.

Las protestas de agricultores, especialmente en Francia —donde cientos de tractores han llegado a Bruselas para manifestarse— han reforzado políticamente la posición anti-acuerdo.

El fracaso de este intento de sellar el pacto crea incertidumbre sobre la cohesión interna de la UE, ralentiza los esfuerzos por diversificar relaciones comerciales frente a EE. UU. y China, y deja en pausa un tratado con potencial para abarcar a más de 700 millones de consumidores.

Compartir