
América Latina avanza con fuerza en la apertura de mercados de hidrógeno verde y fertilizantes ecológicos, en un esfuerzo por reducir la dependencia de importaciones energéticas y liderar la transición hacia economías bajas en carbono. En Brasil, el Gobierno ha diseñado una estrategia integral de hidrógeno bajo en carbono, que incluye incentivos fiscales y apoyo a la producción de fertilizantes verdes, combustibles sintéticos y otros productos de alto valor agregado, buscando crear empleo y fortalecer la industria doméstica.
Colombia, por su parte, presentó recientemente su Plataforma País para la Inversión y el Desarrollo Sostenible, una iniciativa que moviliza más de 36.000 millones de dólares en proyectos de energía limpia, incluyendo un foco importante en la producción de hidrógeno y derivados como metanol y amoníaco verde.
Además, empresas como Ecopetrol trabajan en la construcción de la que será la mayor planta de hidrógeno verde de la región, lo que podría posicionar al país como un actor clave en la industria limpia.
En Paraguay, la abundancia de energía hidroeléctrica ha atraído el interés de inversores extranjeros interesados en desarrollar fertilizantes basados en hidrógeno verde, un segmento con gran potencial para dinamizar la agricultura sostenible y diversificar la economía local.
Este impulso regional se enmarca en un contexto global de crecimiento del mercado de hidrógeno verde, proyectado como un pilar de la descarbonización energética y de cadenas productivas más limpias en los próximos años.