El gobierno de Donald Trump intensifica sus esfuerzos para lograr un acuerdo de paz entre Ucrania y Rusia, pero diferencias fundamentales entre Washington y Moscú complican las negociaciones. Tanto Trump como Zelensky declararon que las conversaciones han logrado un 90% de acuerdo, con garantías de seguridad entre Estados Unidos y Ucrania completamente acordadas.
El plan de paz original de Trump, de 28 puntos, había sido considerado favorable para Rusia y generó preocupación entre los aliados europeos. Rusia exige que Ucrania se retire de los 5,000 kilómetros cuadrados de Donetsk que aún controla, mientras Kiev rechaza ceder territorio defendido durante casi cuatro años.
La estrategia del Kremlin es evidente: llegar a la mesa de negociación con la mayor cantidad de territorio ucraniano bajo su control para imponer una paz a su medida. Mientras tanto, Ucrania busca garantías de seguridad vinculantes de hasta 50 años, aunque Trump quiere que Europa asuma la mayor parte de estas garantías con respaldo estadounidense.
La iniciativa de Trump se caracteriza por enfatizar intereses económicos y negocios más que en cuestiones de justicia y seguridad, mientras Rusia mantiene su postura sobre líneas rojas territoriales y rechaza la expansión de la OTAN.