
En un operativo que cierra un capítulo de justicia pendiente, Henry Martínez, de 35 años, fue detenido el 16 de diciembre de 2025 en las oficinas de Migración de la Fuerza Aérea Guatemalteca (FAG), zona 13 de la Ciudad de Guatemala, al bajar de un vuelo de deportados proveniente de El Paso, Texas, Estados Unidos. Investigadores del SAFE-DEIC lo esperaban con una orden de captura emitida en octubre de 2012 por un Juzgado de Huehuetenango, acusándolo de homicidio en grado de tentativa tras un ataque armado que dejó a su víctima con heridas graves en un conflicto por tierras en la región occidental. Martínez, originario de Huehuetenango y con antecedentes por hurto en 2009, había huido a EE.UU. poco después del intento de asesinato, evadiendo la justicia por más de una década mientras trabajaba ilegalmente en Texas como jornalero. La deportación se activó tras su arresto en EE.UU. por infracciones migratorias, coordinada entre ICE y autoridades guatemaltecas que rastrearon su paradero vía Interpol. El detenido, quien no opuso resistencia, fue trasladado a tribunales donde enfrenta una posible pena de hasta 15 años, agravada por su historial criminal que incluye robos menores en su juventud. Este caso resalta la colaboración binacional contra fugitivos, en un año donde Guatemala ha recibido más de 50 mil deportados, muchos con órdenes pendientes, según datos del Instituto Guatemalteco de Migración. Víctimas de sus delitos pasados, como la familia del herido en 2012, exigen celeridad judicial en un departamento con alta incidencia de violencia por disputas territoriales y narcotráfico. Martínez, ahora bajo custodia, representa un triunfo para el sistema, pero subraya la porosidad fronteriza que permite evasiones prolongadas.
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